Las misteriosas leyendas de Praga
Así como el reloj astronómico de Praga comenzó su construcción con una conmovedora historia que ya hemos contado. Muchos otros emblemáticos rincones de esta magnifica ciudad cuentan su propia historia inspirada en alguna sorprendente leyenda o algún hecho real. Ahora contaremos algunas de Las misteriosas leyendas de Praga que existen y que sin duda te incentivaran para que quieras visitar aún más esta bella ciudad.
El palacio en la callejuela de Oro
La Callejuela de Oro es probablemente la calle más famosa de toda Praga. Sus casitas pequeñas están pegadas a la muralla por un lado. En la época del emperador Rodolfo II Vivian allí los lanceros del Castillo. Mas tarde, el emperador José II, a fines del siglo XVIII disolvió el cuerpo de lanceros y las casitas fueron vendidas a muy bajo precio. A parte de los pobres, también vivían allí echadoras de cartas y adivinos. Muchos artistas también sucumbieron a su encanto, como Franz Kafka, quien arrendo la casa 22 en el año 1917.
Su nombre, Callejón de Oro, se debe a que el rey Rodolfo II alojó aquí a sus alquimistas y científicos medievales, porque deseaba saber fabricar oro.
Mucho tiempo después se mudo un anciano desconocido a una de las casitas más pequeñas. Era un poco extraño y no salía de casa. En su chimenea siempre se veía humo negro, amarillo o azul. Los años pasaban y los vecinos se adaptaron a esto. Una tarde, el viejo salió gritando que había fabricado oro. Todo el mundo lo rodeó y sin más, cayó muerto.
Años mas tarde, se enteraron que el viejo pertenecía a una familia aristocrática y vivía junto a su familia en un inmenso palacio en Bohemia del sur. Al volverse viejo se obsesionó con poder crear oro y sus hijos asustados pensaron que se estaba volviendo loco y se opusieron a sus experimentos. Un día el padre desapareció y nunca más supieron de él. Es por esto que los vecinos llamaron a la casa donde el viejo vivió sus últimos años El Palacio en la Callejuela de oro.
Bruncvík, el hidalgo que inspiró una de las misteriosas leyendas de Praga
En el siglo XVIII fueron colocadas 30 estatuas de santos en el puente Carlos. Estas aun se encuentran en sus pedestales hasta nuestros días, son obras de artistas famosos de aquel tiempo. La mayoría son de Matías Braun y Jan Brokoff y sus hijos.
Los praguenses, a lo largo de los siglos, preguntan a los extranjeros que cuantas estatuas hay en el puente Carlos. La pregunta parece simple, no obstante hay una trampa, ya que la respuesta es 31. La estatua numero 31 es del héroe Checo Bruncvík con su espada de oro, que esta situada en el pilar del puente en Kampa. Lo llamaban también Roland, como el héroe popular de las leyendas medievales que se contaban por toda Europa. Bruncvík además tiene un león a sus pies, de allí viene la leyenda del príncipe valiente Bruncvík, según la cual, gracias a él el escudo del reino Checo lleva la imagen del León.
Cuentan que el Hidalgo gobernó el país checo y que en una de sus aventuras vio un dragón de siete cabezas peleando con un León. Bruncvík, ayudando al león, mató al dragón. El león agradecido le acompañó en sus viajes, en uno de los cuales adquirió una espada milagrosa con la cual derribó a todos sus enemigos.
Dice la leyenda, que en alguna parte de uno de los pilares del puente Carlos esta enterrada la espada milagrosa de Bruncvík.
El tesoro olvidado
Klementinum es el segundo complejo de edificios más extenso después del castillo de Praga. Incluye seis atrios, dos iglesias y dos capillas. Fue construido en la segunda mitad del siglo XVI por la orden de los Jesuitas quienes tenían mucha riqueza. En el año 1773 el Papa Kliment XV suspendió la orden jesuita, entonces los jesuitas tuvieron que abandonar Klementinum.
Cuenta la leyenda que un pobre albañil que vivía cerca del rio Moldava, lo visitaron unos hombres durante la noche, iban vestidos de negro con grandes gorros calados. Le ofrecieron trabajo por esa noche por una muy buena paga. Al aceptar el albañil le taparon los ojos y en un carruaje lo llevaron hasta un largo viaje, luego lo bajaron y lo hicieron caminar y bajar escaleras, hasta llegar a algo parecido a un sótano. Al destaparle los ojos el albañil vio un gran hoyo en la pared y al fondo grandes cajas apiladas. Su trabajo consistió en tapar con ladrillo y cemento la pared durante toda la noche hasta terminar. El albañil, al finalizar la obra, lo llevaron con sus ojos cubiertos nuevamente a su hogar.
Al cabo de unos días comenzaron a correr los rumores de que los jesuitas, antes de partir, guardaron sus tesoros y los más probable es que sería en Klementinum. El albañil al oír estas historias entendió. Con esa idea en la cabeza enseguida se fue a la parte subterránea de Klementinum, para buscar el hueco que el tapo. Fue una y otra vez, pero siempre regresaba sin éxito. Dicen que hasta el día de hoy el tesoro de lo jesuitas, empotrado en los muros, sigue esperando por su descubridor en los sótanos de Klementinum.
Los veintisiete nobles checos ejecutados
Esta es una de las misteriosas leyendas de Praga que más impacta por su crueldad. Veintisiete cruces blancas dibujadas en el pavimento de la Plaza de la Ciudad Vieja hacen recordar uno de los acontecimientos más tristes de la historia Checa. El día 21 de junio de 1621 este lugar fue testigo de la ejecución de los nobles checos que, como lideres participantes en la rebelión de la nobleza, se opusieron al gobierno de Fernando II. Diez nobles, 15 Praguenses y dos nobles de Kutná Hora y Zatec murieron a manos del verdugo de Praga Mydlár.
Las cabezas de los 12 nobles ejecutados fueron expuestas como advertencia en cestas de hierro a lo largo de la Torre del puente de la Ciudad Vieja. Seis de ellas mirando a la Ciudad Vieja y Seis a Malá Strana. Allí quedaron durante 10 años cuenta esta penosa leyenda de Praga.
Todos los años, el día de su muerte, los espíritus de los ejecutados van a media noche al reloj astronómico y observan su funcionamiento. Si el reloj funciona bien, ellos se alegran por que la situación en el país es buena. Si el reloj esta roto, vuelven al lugar de su descanso eterno, tristes y abatidos.
Los tres salvajes, una de las más entretenida leyendas de Praga
En la calle Retézová, Ciudad Vieja, se encuentra pintada en su fachada tres hombres salvajes, ahora solo verán dos, ya que con el paso del tiempo se borró uno de ellos. Cuenta la leyenda que en el siglo XVIII llegó un extranjero con tres salvajes de América, para enseñarles a los Praguenses su forma primitiva de vivir. La presentación fue estupenda: los salvajes de piel roja vestidos únicamente con faldas de piel y cintas de plumas bailaban y saltaban delante de la gente, gritaban en un idioma extraño, cogían palomas vivas y se las comían. Praga entera hablaba del espectáculo y el extranjero ganaba dinero a manos llenas.
Un labriego de Bohemia del sur que trabajaba en Praga observó el espectáculo, pero pronto vio algo extraño. De momento se acordó y grito en voz alta ” FRANCISCO, LOLO, VICENTE ¿QUE HACEN AQUÍ?” “YO LOS CONOSCO, SON TRABAJADORES DE MI TIERRA”
Cuenta la leyenda que al otro día la información se divulgó y el ayuntamiento comenzó a interesarse por el espectáculo, no obstante, el extranjero ya se había ido, al igual que sus salvajes.
La muerte escondida en una gota de rocío
Esta es otra de las misteriosas leyendas de Praga y habla de un rabino que vivió muchos años. El rabino Jehuda Low Ben Bezabel un día encontró a un hombre alto y pálido con un pergamino en la mano parado en la puerta del cementerio. Supo que era la muerte. El rabino le arrancó a la muerte el listado con las personas que esa noche morirían y la rompió en pedazos. Su nombre también estaba escrito. La muerte enojada le susurró: “Esta vez te escapaste, pero cuídate de mi, te atraparé”.
Desde ese día la muerte siguió al rabino intentando tomarlo por sorpresa, pero el rabino siempre escapaba de él. La muerte se disfrazó de pescador, otro día de estudiante o hasta una paloma volando, pero siempre fue descubierto por el astuto rabino.
Un día el rabino estaba descansando y su nieta preferida le trajo una rosa preciosa. El rabino sonrió a su nieta y aspiró el aroma de la rosa. En ese momento cayó muerto al suelo.
Así le ganó la muerte, que se escondió en una gota de rocío en un pétalo de la rosa. La leyenda dice que el rabino no murió definitivamente. Muchas personas suelen visitar su sepulcro en el viejo cementerio Judío, trae papelitos que llevan sus deseos y los ponen entre las piedras. Se cree que el rabino esta sentado dentro de su panteón y sigue leyendo sus libros antiguos. El día que lo visite alguno de sus descendientes y le diga: “Gran rabino, ¡El asunto ha sido solucionado¡, entonces el rabino dará un suspiro y se convertirá en polvo.
Esta es nuestra primera recopilación de las misteriosas leyendas de Praga. Les invitamos a ver el siguiente video donde pueden apreciar esta hermosa ciudad. puedes verlo aquí
También te puede interesar
Cuatro pueblos más bonitos y mágicos de Alemania, parte II
septiembre 10, 2020
La última cena de Leonardo Da Vinci: Historia, secretos y enigmas.
septiembre 5, 2020